Te vas afuera, busca una excusa y luego márchate,
porque de mi no deberías preocuparte,
no debes provocarme,
que yo te escribiré un par de canciones,
tratando de ocultar mis emociones,
pensando poco en las palabras.
Te hablaré de la sonrisa... tan definitiva.
Esa misma, la tuya que me abrió el paraíso.
Hay una cosa que yo no te he dicho aún: Mis problemas... ¿Sabes qué? se llaman .